“Absolutamente convencido de que aceptarás comenzaré a escribir esta carta:
Querida, Siempre me costó llamarte querida, es por esto que después de tanto tiempo te vuelvo a escribir. Te aprendí a tocar por intuición, recorrí tu cuerpo y te conocí más que nadie. Te escribí cartas y, a pesar de las dificultades te enamoré… No seguí siendo el hombre perfecto porque me aburrí, fue el rol más extenuante que me tocó interpretar, y nuestra mundana historia de amor imposible no era digna de tan exhaustivo papel. Me equivoqué, lo sé, pero mis continuos errores es lo que terminó enamorándonos de nosotros. Debes regresar y volveré a ser el hombre perfecto del que te enamoraste. Recuperaré mi instinto, conseguiré tiempo para nosotros. Te haré llorar otra vez, pero de placer. Te volveré a escribir cartas. Volverás a ser la primera, mi querida primera…
¿Regresarás? ¿Aceptas?.”
-¡ACEPTO! gritó frente al altar, luego de recordar ésa carta que recibió una hora antes.
Repasó por un instante todo lo que había aprendido siendo una fugitiva del amor, y comprendió que no volvería a ser la querida de nadie…
¡Qué vivan los novios! se escuchó en la multitud.
